Es quedarte absorto, por una imagen, como esa barriga redondeada.
Pero no es nada más que eso. Ese deseo se canaliza a todas horas.
Consturimos un castillo mientras estamos, nuestro castillo va emitiendo todo el deseo enredandose con el humo expulsado de nuestros pulmones. Dudo cual será más fuerte si el olor del humo o el olor de nuestra necesidad de ofrecernos, de rendirnos ante ello, prestarnos, confiarnos, dominarlo, saborearlo, convertirlo en algo palpitante.
Su fuerte aroma podría llegar a ser tóxico y enredado aún más,
Es tal la intensidad que roza el limite de lo virtual y lo real.
Absorviendo nuestras imagenes, actos y las condiciones.
1 comentario:
pero de todas maneras hay algo que nos une, aunque yo está tan autista en mi túnel.
nuestro intercambio ha funcionado desde hace tiempo; escuchar y comunicar. tu parte física de mujer, el querer entender.
la última noche, que hablábamos antes de dormir, me digiste cosas valiosas. sin eso no podría vivir.
un beso
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