Hace tiempo que en mis palabras voy dejando pequeños pasos, pasos de un corazón.
Reconozco mi fragilidad y mi ternura, mis armas, en positivo y en destrucción. Ya son 21 años los que me llevo conociendo, y todavía tengo dudas.
¿Quién soy? ¿Merece la pena tener que preguntármelo? Pues de ser algo soy algo sólido, y siempre mirando, captándolo todo, registrándolo, llevándomelo conmigo, tranformándolo en digital, descubriéndolo al mundo, regalándoselo a mis amigos. Si por algo hago esto, es por quienes me han estado dejando pistas en el camino.
Y recalco la fragilidad, porque soy débil y vulnerable, porque el amor es una búsqueda insaciable y la fuerza me la roba, pero no me resisto a cesar.
Vosotros, mis queridos, también se que lleváis mis caminos, y que yo os dejo notas de agradecimiento antes de llegar las pistas.
Salí disparada del lugar donde jugaba a ser niña.
Y cuando llegué, corrí en busca de uno, sólo uno.
Antes de todo, mi ausencia detonaba entre las miradas de mis amigos, y de mi madre.
Y es entonces cuando los sentidos me indicaron que búscase en mí misma.
Cuando las fuerzas se agotan yo me arrimo a ese lugar de lluvia y verde, en mi soledad.
Sin más, veo claramente que mi vida está hecha para uno, en lo más hondo.
Salí disparada del lugar donde jugaba a ser niña.
Dí la vuelta al mundo para encontra uno, sólo uno......
Así es como me compara el hombre, como un hombre.
No hay comentarios:
Publicar un comentario