La mar.

Ayer empezamos nuestro viaje, el cual nos llevará cerca de once meses ininterrumpidos. El destino es vivir, interaccionar, sentir y aprender.
Ayer empezamos el viaje, un nuevo destino para todos, mares, tierras, noches de tormenta y la calma de poseidón. No se a dónde nos llevará todo esto. La brisa comienza fría y me pregunto si será en vano. Todos están celebrándolo, y mientras nosotros, nos sentamos en nuestro asiento, sin mirarnos, sin saber quienes somos, ya se nos ha olvidado.
Hemos dejado aquel país en el que sólo me queda el llanto del pasado, los fantasmas de la niebla y el frío en mis riñones.
No es una encrucijada , pero sigo sin ver que todo lo prometido haya de ser verdad. Siento como la muerte se acerca a nuestros hombros y nos cuentas historias del mañana a nuestros oídos, pero no me da miedo; la muerte está con nosotros desde el día en que nacemos, ella recuenta nuestros hechos, los anota en un cuaderno, para corregir nuestros pasos. No es la muerte que creemos sentir, es quien nos libera de nuestros malos impulsos, llevamos una en nuestro cuerpo y en nuestra alma.
Mañana amanecerá apacible, y todos cantaremos las canciones de los héroes. Las reservas serán para siempre infinitas. Yo me sentaré a un lado preguntándome en todo momento; cuándo te conocí, cómo he terminado a tu lado en un viaje... que parece ser infinito. Me sentaré cada noche en un rincón y haré recuento de lo que ya se nos va olvidando con el tiempo.

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