De locura transitoría.

Conmigo llevé, a mis espaldas, un pedazito de tierra, para dejarlo en lo alto del altar y desparramarlo sobre el manto blanco de la locura. Y la locura se volvió razón. Y la razón dejó de tener significado. Y entre todo eso quedo algo de color azul y rojo guardado en un pequeño cofre de bronce.
Y bajé sendero abajo, y descubrí el cuerpo. Y descubrí la felicidad. Y comprendí que el cofre y el cuerpo eran uno sólo. Y él llevaba otro bajo su brazo; que había sido significado, que había sido razón, que había sido locura y que había sido tierra.




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